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LA GESTIÓN DEL ALCANCE: CÓMO DEFINIR LÍMITES CLAROS Y EVITAR LA DERIVA DEL PROYECTO


En la gestión de proyectos, uno de los mayores desafíos es mantener el control del alcance. A menudo, los equipos comienzan con una visión clara del objetivo, pero conforme avanza el proyecto, surgen nuevas ideas, peticiones del cliente o cambios imprevistos. Este fenómeno, conocido como scope creep o deriva del alcance, puede poner en riesgo los plazos, el presupuesto y la calidad del resultado final.


El PMBOK define la gestión del alcance como el conjunto de procesos necesarios para garantizar que el proyecto incluya todo el trabajo requerido —y solo el trabajo requerido— para completarlo con éxito. Esto implica una planificación rigurosa y una clara comunicación con los interesados.
Un primer paso esencial es la elaboración del Acta de Constitución del Proyecto (Project Charter), donde se establecen los objetivos, entregables y criterios de éxito. Luego, mediante la Estructura de Desglose del Trabajo (WBS, Work Breakdown Structure), se organiza el trabajo en componentes más manejables y verificables.
Durante la ejecución, cualquier solicitud de cambio debe ser evaluada formalmente a través del Control Integrado de Cambios, asegurando que toda modificación al alcance sea aprobada, documentada y comunicada. Ignorar este proceso puede generar sobrecarga de trabajo, desgaste en el equipo y pérdida de foco estratégico.


Gestionar el alcance no se trata solo de evitar cambios, sino de administrarlos inteligentemente. Un Project Manager eficaz sabe equilibrar la flexibilidad con la disciplina, protegiendo el valor del proyecto sin frenar la innovación. En un entorno donde la adaptabilidad es clave, la gestión del alcance se convierte en el arte de mantener la dirección correcta sin perder de vista el destino.